Después de cinco siglos de coleccionismo y de llegar a poseer una de las colecciones privadas más importantes del mundo, S.A.Sª. el príncipe reinante Hans Adam II de Liechtenstein vendió, el pasado martes en la Casa Christie’s de Amsterdam, una parte de su colección de obras de arte.
Los precios de salida oscilaban entre los 300 y los 300.000 euros. Como muchas de las miles de obras de esta fabulosa colección las obras vendidas procedían del Museo Liechtenstein de Viena y otras decoraban las casas de la familia. Ante la imposibilidad de mostrarlas todas, el Príncipe decidió su venta. Muchas de las vendidas procedían de la actual República Checa.
Dos globos terráqueos holandeses del siglo XVI, del cartógrafo Willem Janszoon Blaeu (1571-1638), miembro Compañía holandesa de las Indias Orientales de los Estados Generales de los Países Bajos, fueron adquieroidos por un comprador anónimo por 793.850 euros, cuando el precio de salida era de 300.000. También se vendieron 300 sillas del siglo XVIII con el emblema de la familia que fueron usadas por los emperadores José II y Leopoldo II en sus visitas al castillo de Feldsberg, cerca de la ciudad checa de Valtice. De hecho, el ministerio de Cultura checo adquirió numerosos lotes que serán expuestos en museos públicos de la República Checa.
El dinero recaudado, según ha reconocido el propio Hans Adam, servirá para aumentar la colección de los príncipes de Liechtenstein, que desean concentrarse en el arte europeo de los siglos XV al XIX. También se destinará a financiar las exposiciones del palacio de Liechtenstein en Viena que actualmente está sometido a obras de reforma..
En el siglo XVI el príncipe Carlos de Liechtenstein (1569-1627) instaló una galería pública de pintura en el castillo de Feldsberg. Fue el mecenas del gran escultor Adriaen de Vries, cuyo Tritón es uno de las obras maestras del Rijksmuseum de Ámsterdam. Su hijo el príncipe Juan Adam Andrés I (1657-1712) encargó muchos palacios que fueron decorados con obras cumbres de escultura barroca y con un ciclo de cuadros de gran formato de Rubens que puede admirarse actualmente en el palacio Liechtenstein de Viena. En los siglos XVIII y XIX los príncipes Juan (1760-1836) y Juan II (1840-1929) acrecentaron notablemente la colección. Ésta, gracias a la pericia de los príncipes, sobrevivió a la caída del Imperio Austro-Húngaro y a la II Guerra Mundial aunque algunas partes de la colección se vendieron tras esta contienda para financiar el principado.
En una exposición celebrada en 1985 en el Museo Metropolitano de Nueva York, se mostraron obras de la Colección Liechtenstein realizadas por Rembrandt, Van Dijck y Jordaens, además de muebles, tapices y antigüedades griegas y romanas. Con la reapertura en marzo de 2004 del Museo de Liechtenstein de Viena, algunos de los tesoros de la colección principesca que habían estado allí hasta 1938, retornaron a la capital austríaca. El resto permanece en Vaduz.
Amadeo-Martín Rey y Cabieses