Una de las vías que se plantea es “el mantenimiento de la dinastía borbónica española, bien teniendo como jefe de estado catalán el que lo sea en España, tal como ocurre en muchos Estados de la Commonwealth, bien iniciando una nueva dinastía con una rama de la familia real española”. Ello serviría de gran ayuda al “establecimiento y consolidación del estado catalán”.
El otro camino que se expone es bien distinto: “Entronizar en Cataluña a la casa históricamente rival de la borbónica española: los Windsor, que reinan en Gibraltar”. Según se afirma en el artículo, con esta iniciativa se proyectaría la marca ‘Cataluña’ de una forma más eficaz que recurriendo a una república.
Tal y como se explica, no debería haber ningún reparo en recurrir a la monarquía, ya que “el objetivo principal no es la república: es la independencia”.