La Ley de Memoria Histórica, Guantánamo, la Guerra de Irak... fueron algunas de las preguntas que Pilar Urbano envió a doña Sofía y que se quedaron sin contestar. Junto a las que iban destinadas a doña Sofía -1130 en total- 617 iban destinadas a los Príncipes y a las infantas Elena y Cristina. Doña Sofía quería que sus hijos y la Princesa de Asturias participaran en aquel libro, pero las cuatro entrevistas con ellos se deshicieron en el último momento. Las 80 páginas del Epílogo de 'Secretos de mi escritorio' (Planeta) no tienen desperdicio y su Apéndice documental incluye mails, cuestionarios y notas de conversaciones jugosísimas.
Junto a estos datos, la periodista explica los pormenores del acuerdo que permitió volver a acceder a La Zarzuela para conversar con la Reina en 4 largas entrevistas: 7 y 16 de julio, y 9 y 23 de septiembre. Por ejemplo explica que el 21 de octubre llamó al general José Cabrera, Jefe de la Secretaría General de la Reina, para saber como iban las correcciones del libro. Él le contestó: "Yo he hecho mis deberes. Lo he leído entero. Pero Aza (Alberto Aza, Jefe de la Casa Real) no ha dicho nada todavía, y yo no puedo actuar por libre". El enfrentamiento estaba servido.
Luego vendría la nota de Zarzuela contra la periodista acusándola de haber utilizado conversaciones privadas para escribir el libro. Algo que Pilar Urbano no solo negó sino que rechazó en todos los medios de comunicación a que acudió para promocinar el libro. Las ideas de doña Sofía sobre el matrimonio gay, la religión en las escuelas o el aboerto y la eutanasia no habían gustado al Gobierno. Y Zarzuela pensó que la parte más débil era la periodista. Quizá el estaf de La Zarzuela no sabía con quien se estaba metiendo. Urbano no era una becaria y quizá por eso también recuerda ahora, en su nuevo libro, todos aquellos hechos, así como los pasos que dio para conseguir aquel scoop. Seguro que este nuevo volumen también dará que hablar.