Lunes 27/03/2017. Actualizado 01:00h

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Tras ser aprobada en referéndum el pasado verano

El rey de Tailandia se niega a firmar la constitución si no se refuerzan sus poderes

Vajiralongkorn comunicó al primer ministro que antes de sancionar la nueva carta magna debe haber cambios en el texto para asegurar su posición institucional

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Vajiralongkorn, o Rama X, quiere reforzar su papel como rey de Tailandia. El monarca, que ascendió al trono tras la muerte de su padre Bhumibol el pasado mes de octubre, ha comunicado al gobierno de la junta militar que dirige el país que antes de sancionar con su firma la constitución deben introducirse algunos cambios.

El rey de Tailandia. El rey de Tailandia.

A principios de diciembre, el hasta entonces príncipe heredero de Tailandia, Vajiralongkorn, asumió la corona del país asiático en sucesión de su padre Bhumibol, que tras siete décadas en el trono había muerto.

El proceso de proclamación se completará cuando dentro de meses acaben las honras fúnebres por el anterior rey. Pero el nuevo monarca ya ha empezado a dejar su impronta en algunas decisiones.

El pasado mes de agosto la Junta Militar que rige Tailandia desde 2014 sometió a referéndum una nueva constitución que refuerza su papel. Fue aprobada en ese plebiscito, pero faltaba que la sancionara el rey con su firma.

Ahora el primer ministro, el general Prayut Chan Ocha, ha revelado que el rey tenía reparos en estampar su firma en la nueva carta magna. El motivo es que Vajiralongkorn pretende asegurar y reforzar los poderes que la constitución otorga al rey.

La Junta Militar no ha revelado en qué puntos tiene reparos el rey de Tailandia de que no se le otorguen suficientes poderes, aunque algunos opositores al régimen aseguran que el conflicto podría estar en el papel de las instituciones en situación de crisis, y en la forma de nombrar a un regente.

En todo caso, el primer ministro dejó entrever que esos cambios que pide el monarca para firmar la constitución se aceptarán, ya que no afectan a los derechos y libertades de los tailandeses.

Hay que señalar que el rey es una figura casi adorada en Tailandia. Los militares que controlan el país castigan cualquier mínima crítica al monarca con penas sumamente duras, con años de cárcel en muchos casos. La persecución por delitos de “lesa majestad” ha aumentado con el relevo en la corona tras la muerte de Bhumibol.