Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Otras Casas Reales

Tailandia al borde de un nuevo golpe de Estado mientras la Monarquía se levanta como el único baluarte de estabilidad y unidad nacional

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La crisis en el reino asiático se agrava a medida que trascurren las horas, mientras el influyente y adorado monarca Bhumibol Adulyadej guarda silencio. La mayoría de los tailandeses espera que el Rey intervenga en algún momento para utilizar su influencia y sentar a las partes a negociar un acuerdo, algo que ya ha hecho en anteriores ocasiones. La Casa Real, sin embargo, no ve ahora con buenos ojos al actual Gobierno, y se piensa que el Rey bien podría mantenerse al margen a la espera de su caída.

Tailandia necesita recuperar la calma cuanto antes para prepararse para la delicada sucesión del rey Bhumibol Adulyadej, que tiene ya 80 años. Sin embargo, las violentas protestas han llegado tan lejos que el primer ministro, Somchai Wongsawat, a quien los manifestantes acusan de corrupción, tiene que buscar una salida pacífica que probablemente pasará por la convocatoria a medio plazo de nuevas elecciones.

Las incesantes manifestaciones de protesta están acabando con la reputación de estabilidad de la que gozaba Tailandia y, de paso, empiezan a dañar a la industria turística, principal riqueza del país. Más allá de partidos políticos, el enfrentamiento se produce entre dos sectores fracturados de la sociedad tailandesa: un Gobierno populista apoyado por las poblaciones rurales y humildes y una alianza de algunos de los sectores más influyentes de Bangkok, que incluye a militares, jueces, monárquicos y familias que tradicionalmente han formado parte de la elite local.

La crisis se agrava a medida que trascurren las horas, mientras el influyente y adorado Bhumibol Adulyadej guarda silencio. La mayoría de los tailandeses espera que el Monarca intervenga en algún momento para utilizar su influencia y sentar a las partes a negociar un acuerdo, algo que ya ha hecho en el pasado. La Casa Real, sin embargo, no ve ahora con buenos ojos al actual Gobierno, y se piensa que el Rey bien podría mantenerse al margen a la espera de su caída.

Darío Silva D'Andrea