Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Reñida batalla por la sucesión en Busoga, uno de los cinco reinos tradicionales de Uganda

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El 31 de octubre pasado, los 11 jefes tribales de Busoga, uno de los reinos tradicionales que forman parte de la República de Uganda, eligieron como su rey (o “Kyabazinga”) al príncipe Edward Collumbus Wambuzi Muloki, que sucedía así a su padre, el rey Henry Muloky, que falleció a principios de septiembre. Busoga fue restituido como reino en los 90 en la Constitución después de que el presidente Museveni devolviese las coronas a sus reyes. Éstos habían sido desposeídos de sus tronos en los años 60 por el sangriento dictador Idi Amin.

Se trata de un pueblo unido, que disfruta de grandes privilegios económicos, sociales y culturales. "Isebantu Kyabazinga" o rey de Busoga es el título que se le da al gobernante que colabora estrechamente con el presidente ugandés. El rey actúa como poderoso símbolo de la unidad tribal, y su título significa “padre y unificador de todas las personas”. El cargo es electivo, temporal, y se escoge entre cinco de los 11 jefes reales tradicionales del reino. Sin embargo, en 1996, se decidió que Henry Muloky reinara hasta su muerte, como reconocimiento por su contribución al pueblo de Busoga.

Durante los últimos meses, Busoga vivió una verdadera batalla de sucesión, en la que los 11 jefes tribales se postulaban y postulaban a otros para ocupar el trono. La lista de candidatos fue aumentando día tras día, pero la mayoría apoyó al hijo mayor del rey muerto, Edward Collumbus Wambuzi Muloky, jamás salpicado por un escándalo.

La elección de Wambuzi tuvo lugar bajo estrictas medidas de seguridad, después de que se sucedieran muchas escenas de caos y violencia antes de que se celebrasen las elecciones. Cinco de los 11 jefes emitieron un memorando oponiéndose al nuevo mandato, y otros tres manifestaron su interés de convertirse en monarcas. Ahora, las tribus y los demás candidatos exigen a la justicia, tanto la revisión como la anulación de la decisión. Todo parece indicar que el príncipe Wambuzi, de 35 años, no podrá sentarse tranquilo en el trono; al menos por ahora.

Darío Silva D'Andrea