Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Seri Paduka Baginda, rey de Malasia, botará un submarino en Cartagena comprado por su país a España

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Durante la visita de Estado a nuestro país, el actual “Yang di-Pertuan Agong”, nombre de los reyes en malayo, visitará la ciudad murciana para botar uno de los sumergibles encargados por su país al nuestro en 2005. En la imagen el monarca malayo junto a su esposa, Nur Zahirah, y el tercero de sus cuatro hijos Tengku Mohamed Muaaz.

Seri Paduka Baginda, rey de Malasia, preside hoy el acto de inauguración del nuevo submarino Scorpene para la armada de su país. La compañía francesa DCN ha colaborado en la construcción del sumergible con la española Navantia, empresa pública de construcción naval militar nacida en 2005, fruto del proceso de segregación de Izar en dos compañías. Esta entrega supone la finalización de los dos encargos realizados por Malasia hace tres años.

Malasia es una monarquía única debido a su sistema rotatorio introducido por los británicos al final de la época colonial, en los años cincuenta. Cada cinco años la corona cambia de manos entre los sultanes de los nueve estados que componen esta nación del Sureste Asiático. Es por eso por lo que en 2005, fue Syed Sirajuddin Syed Putra Jamalullail, antecesor del actual monarca, quien se acercó a nuestro país a presidir el acuerdo entre ambos estados para la construcción de los submarinos.

El actual sultán malasio, que subió al trono en diciembre de 2006 como décimo tercer rey del país, ha aprovechado su viaje para realizar una visita a diferentes puntos del país junto a su esposa, Nur Zahirah, y el tercero de sus cuatro hijos y heredero, Tengku Mohamed Muaaz, de ocho años. Ayer se acercaron a Toledo acompañados por los embajadores de España en Malasia, José Ramón Barañano, y de Malasia en España, Naimun Ashakli.

Precisamente la catedral toledana recibía los halagos de la reina malasia, quien ha asegurado que se trata de “la más bella del mundo, después del Vaticano”. A continuación, los reyes pasearon por la plaza del ayuntamiento y las callejuelas aledañas deteniéndose en una tienda y taller de orfebrería, donde adquirieron varias pulseras y pendientes, y un corcel negro de veinte centímetros de alto con incrustaciones de oro y plata valorado en 1.600 euros.