Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Otras Casas Reales

Así viven la Navidad las principales Casas Reales europeas

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

En Europa, continente predominantemente cristiano, las principales casas reales, como Inglaterra, Dinamarca o Luxemburgo, celebran las fiestas navideñas con mucho entusiasmo, cubiertos de nieve, y rodeados de luces y ambiente de reflexión. Las Navidades en España son quizás las más informales de toda la realeza, y unas de las más curiosas, posiblemente sean las de Noruega. Allí, a las 11 de la mañana del 24, es tradición comer una especie de arroz con leche con una almendra escondida. Quien la encuentra se gana un lechoncito de pasta de almendra. En Inglaterra, por ejemplo, los jóvenes son los únicos que reciben regalos caros.

 

FOTOGRAFÍA: Máxima y Gustavo de Holanda, con sus hijas durante una cabalgata (IPAPRESS).

Isabel II reúne a toda la familia en la residencia de Sandringham. La celebración empieza el 24 de diciembre, a las seis de la tarde, con un té seguido por el intercambio de regalos, que se colocan en forma de pirámide sobre una mesa de madera oscura. Y algo muy curioso: los jóvenes son los únicos que reciben regalos caros. El 25 por la mañana hay servicio religioso en la iglesia de St. Mary Magdalene, en cuyos alrededores cientos de lugareños se reúnen para felicitar a la Familia Real.

En Mónaco, cuando vivía Rainiero III, se acostumbraba a alojar por estas fiestas en Palacio a sus hijos y sus nietos. Hoy, todos los niños monegascos se congregan junto al árbol decorado, y luego pasan a los salones para recibir sus regalos de manos de sus tres hijos. También es costumbre que Alberto II dirija un discurso a sus súbditos el 24 de diciembre.

El punto de reunión de la Familia Real Belga es el castillo de Ciergnon, un hermoso edificio de ladrillo construido en el siglo XIX por el rey Leopoldo I. Platos de la cocina tradicional belga, postres de chocolate y patés de trufas blancas son servidos durante la cena navideña, momento en el que se pide porque Bélgica sea un país unido, más allá de las divisiones regionales.

Para los grandes Duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa, el único requisito de la cena de Nochebuena es que los hombres usen corbata. La Gran Duquesa participa en la decoración del árbol, compra personalmente los regalos y dedica mucho tiempo en escoger lo adecuado para cada persona.

Las Navidades en España son quizás las más informales de toda la realeza. Cuando vivía la condesa de Barcelona, la madre del Rey, la cena de Nochebuena se celebraba en el Palacio de Oriente; pero desde su muerte, los festejos se trasladaron a la Zarzuela. Uno de los escasos invitados es la princesa Irene, hermana de la reina Sofía, y la cena tiene lugar en el gran comedor de Palacio. La víspera de Navidad, alrededor de las nueve de la noche, don Juan Carlos se dirige a los españoles.

La Familia Real de Suecia celebra la Navidad en el castillo de Drottningholm, su residencia privada, situada a pocos kilómetros de Estocolmo. La reunión es tan íntima que muchas veces las parejas de los príncipes, Victoria, Carlos Felipe y Magdalena, no reciben invitación. Una comida tradicional consistente en salmón, pavo y cordero, como platos fuertes, es seguida de un postre tradicional sueco. El mensaje con los buenos deseos de Carlos Gustavo y Silvia de Suecia es grabado y retransmitido por televisión el día de Reyes.

Desde 1972, todos los 31 de diciembre, a las seis en punto de la tarde, la reina Margarita II de Dinamarca se dirige a sus súbditos con palabras de esperanza, felicidad y buenos consejos. Siete días antes, la Nochebuena reúne a la Reina y su esposo, con sus hijos y nietos, en el Castillo de Marselisborg, en Arhus, a menos de una hora de viaje desde Copenhague.

Si en Holanda la Familia Real suele acudir con los más pequeños a las cabalgatas, en Noruega, la reina Sonia dedica el día 23 a visitar casas de retiro, hospitales o centros de la Cruz Roja. Al día siguiente, la cena de la Familia Real se celebra en el chalet de Kongsseteren. El año pasado fue la primera vez, desde la muerte en 1991 del rey Olav V -hijo del Rey Harald V-, que la residencia Skaugun sirvió como centro de las celebraciones navideñas debido a que Kongsseteren se hallaba en reparación. Como cosa curiosa, a las 11 de la mañana del 24 es tradición comer una especie de arroz con leche con una almendra escondida, y quien la encuentra se gana un lechoncito de pasta de almendra.

Darío Silva D'Andrea