Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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El rey Miguel I de Rumanía retorna al Castillo de Peles tras 60 años de ausencia.

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El rey Miguel, acompañado por su esposa la reina Ana, por la princesa heredera Margarita y su marido el príncipe Radu, recibieron a sus huéspedes en ese castillo y en el vecino de Pelisor, que es nuevamente de su propiedad.

A 120 km de Bucarest, en Sinaia, se alza el fabuloso castillo de Peles, uno de los más bellos de Europa, obra maestra de una arquitectura ecléctica dominada por el estilo neorrenacentista alemán. Allí el rey Miguel ha recibido el jueves 5 de junio a sus invitados, después de 60 años de ausencia. Además de alojar a sus huéspedes privados en el castillo, recibió en los jardines a todos los que quisieron compartir ese emotivo momento. A las 11:25 el rey pronunció un discurso ante todos los asistentes y poco después la Familia Real saludó a los presentes en el jardín desde un balcón del castillo. Por primera vez en sesenta años la Puerta Real fue abierta y la Familia Real la atravesó para dirigirse a Pelisor.

El rey Carlos I de Rumanía, padre de la independencia rumana, hizo construir este espléndido edificio entre 1873 y 1883 en plenas montañas de los Cárpatos. Se considera que el coste total fue de alrededor del equivalente a cien millones de euros. Fue el primer castillo en el mundo en poseer en su totalidad energía eléctrica. En la decoración de algunas de las 160 estancias del castillo contribuyó Gustav Klimt, amigo de la reina Isabel, reflejando los más refinados estilos de la época. Sus vidrieras reflejan escenas de fábulas alemanas, sus estancias están iluminadas por lámparas de Murano, sus paredes recubiertas de boisserie y de oro o revestidas de cuero de Córdoba. Además porcelanas de Sèvres y objetos en marfil, adornan la que fuera residencia favorita de la familia real rumana, y especialmente de la reina Isabel, nacida princesa Isabel de Wied, famosa poetisa que firmaba como “Carmen Sylva”.

Peles, donde nació el rey Carlos II de Rumanía, padre de Miguel I, fue una de las propiedades devueltas a éste después de la caída del comunismo. Otras fueron el castillo de Savârsin, cerca de Arad, en Transilvania, vecino a la frontera con Hungría y el castillo de Pelisor, construido en estilo Art Nouveau entre 1899 y 1903 como residencia del que luego fue rey Fernando de Rumanía dentro del mismo complejo real de verano y de caza de Siania que incluye el castillo de Peles y otras construcciones como el pabellón de caza de Foisor o la Villa Sipot.

Tras la caída de la monarquía por la forzada abdicación del rey Miguel I en 1947 el régimen comunista confiscó la propiedad. Durante un tiempo todo el complejo de Sinaia, excepto el castillo de Peles que fue abierto al turismo, se convirtió por un corto período de tiempo en un lugar de creación y residencia de personalidades de la cultura rumana. El castillo fue declarado museo en 1953. Entre 1975 y 1990, último años del régimen de Nicolae Ceausescu, se cerró toda el área, quedando vetado el ingreso a todo el mundo excepto al personal de mantenimiento y a la guardia militar del presidente, a quien no le gustaba mucho el castillo y lo visitaba raramente. Después de la revolución de diciembre de 1989 los castillos de Peles y Pelisor fueron abiertos al turismo. En 2006 el gobierno rumano anunció su restitución al rey Miguel I de Rumanía, a quien le fue reintegrada la ciudadanía rumana en 1997. Después de eso, el monarca lo revendió por 30 millones de euros al Estado, que lo abrió al público.

Amadeo-Martín Rey y Cabieses