Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Otras Casas Reales

El Metropolitan de Nueva York expone las joyas y objetos propiedad de reyes y príncipes de Europa

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"El Arte de las Cortes Reales. Tesoros en piedras duras de los palacios europeos" es el nombre de la exposición que desde el pasado martes hasta el 21 de septiembre se puede contemplar en las salas del Metropolitan Museum de Nueva York, en un homenaje a los artistas europeos que desde el Renacimiento al siglo XIX cortaron y tallaron piedras para decorar los objetos más preciados de las cortes europeas.

La muestra comprende 170 objetos, desde mesas decoradas con paisajes, a pequeñas cajitas, joyeros, teteras o pinturas, realizados en piedra, embellecidos con oro y plata o decorados con maderas preciosas. "Desde el Renacimiento hasta principios del siglo XIX, las sociedades más opulentas de Europa estaban fascinadas por los trabajos en "pietre dure", y los utilizaban como regalos diplomáticos o simplemente como deseados objetos" que poseer, señaló el comisario de la muestra, Wolfram Koeppe.

El Metropolitan ha traído hasta sus salas objetos nunca vistos en Estados Unidos y que muy raramente han salido de los palacios o los museos a los que pertenecen como la Gallería Uffizi, el Palacio Pitti o el Opificio delle Pietre Dure, en Florencia (Italia); el Louvre, en París, o el Museo del Prado, de Madrid. El museo neoyorquino ha conseguido que crucen el Océano Atlántico algunas piezas de la colección privada de la reina Isabel II nunca vistas fuera del Palacio Buckingham y otras similares que se ubican en las habitaciones privadas del Quirinal, en Roma.

"La pasión por las piedras duras es tan antigua como el hombre", dijo a EFE Annamaria Giusti, directora de la Galleria d' Arte Moderna de Florencia, al tiempo que resaltó los trabajos que en piedras duras y semipreciosas se hicieron durante el Renacimiento, en especial en la escuela florentina. De esa escuela se exhiben dos consolas, la "Alegoría del Agua" (1761) y la "Alegoría del Aire" (1766), elaboradas en lapislázuli, alabastro y bronce y que están respectivamente en museos de Viena y y en el Louvre de París, que constituyen las piezas centrales de la muestra.

Explicó que ese material constituía "una especie de arte para la eternidad. Respondía al deseo de los reyes y los coleccionistas, más que al del artista, de realizar cualquier cosa que durase en el tiempo y que proclamase para siempre la fama y la habilidad". Los artesanos que trabajaban para los Medici, explicó la experta, llegaron a producir "unos extraordinarios mosaicos que parecen pinturas, sólo los expertos podían darse cuenta de que eran un formato de minúsculas piedras". Giusti señaló que además de los talleres de Florencia, destacaron también los de Praga, París, Madrid y Nápoles, estos dos últimos de la mano de Carlos III de España.

"En Madrid, el Rey de España fundó la fábrica del Buen Retiro, que está activa desede 1784 a 1808, y que fue destruido en las guerras napoleónicas. En treinta años, hicieron grandes trabajos, conocidos como mosaicos florentinos porque era Florencia la que había determinado la fama y celebridad de estos trabajos", añadió Giusti. Entre las piezas más importantes expuestas en la prestigiosa institución neoyorquina figura la "Mesa Farnese", diseñada por Giacomo Barozzi da Vignola (1507-1573) para el Palacio Farnese y que está realizada con mármoles de diferentes colores, alabastro y pierdas multicolores, así como, con adornos en filigrana de oro.

La muestra se ha organizado de forma cronológica y mostrando los materiales, herramientas y los diseños con los que se trabajaba en la Edad Media y que en muchas ocasiones reflejaban escenas de la mitología griega, así como animales y flores. Destaca también un armario para el rey Gustavo II Adolfo de Suecia (1594-1632) elaborado en maderas preciosas como ébano y roble y decorado con mármol, esmaltes, plata, bronce, coral y madreperla o un juego de té de ágata realizado hacia 1690.