Lunes 05/12/2016. Actualizado 01:00h

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El rey de Bután será coronado la semana que viene en el palacio deTashichhodzong

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En la capital de Bután, cientos de butaneses se concentran estos días en los trabajos de decoración y construcción de los sitios donde tendrán lugar los festejos. La familia Ghandi, que conserva una estrecha relación con la Familia Real, asistirá a la coronación, que tendrá lugar en la pequeña sala del trono del Palacio Tashichhodzong. El flamante rey, que ascendió al trono tras la abdicación de su padre en diciembre del año pasado, es considerado un verdadero “príncipe azul”. Se espera que unas 20.000 personas presencien el evento.

Durante toda la próxima semana tendrán lugar en Thimbu las ceremonias de coronación del rey Jigme Khesar Namgyal Wangchuk de Bután, el Jefe de Estado más joven del mundo, en el marco de una serie de celebraciones tradicionales y religiosas que lo consagrarán como el quinto heredero de su dinastía.

La ceremonia principal será el jueves 6 de noviembre, y pese a que será un evento sencillo y austero, simbolizará los cambios en el pequeño reino himalayo. El monarca ha manifestado su visión para el futuro a los políticos y enfoca sus reformas en la integración, la educación y el trabajo de los jóvenes. También afirmó que la coronación no debía ser un evento costoso y sin sentido, sino que debía simbolizar un nuevo período en la historia del país y un renuevo de esperanza.

La momento más importante se desarrolla sobre el Machhen Lhakhang, un altar sagrado revestido de plata y oro, adornado con turquesas, corales, perlas y otras piedras preciosas. El Rey recibirá el Dhar (manto sagrado), símbolo del poder real, de manos de Zhabdrung Ngawang Namgyal, el principal líder espiritual de Bután, en el interior del santuario de la fortaleza de Punakha. El rey de Bután es tradicionalmente llamado Druk Gyalpo (“Rey Dragón”), y también recibe los títulos de Defensor del Pueblo, Gran Elegido y Custodio de la Ley. La nación celebrará la entronización en Thimphu el 6 de noviembre, el octavo día del noveno mes del año budista, cuando el pueblo podrá ofrecer el Tashi khaddar (homenaje) al Rey.

El flamante Rey, que ascendió al trono tras la abdicación de su padre en diciembre del año pasado, es considerado un verdadero “príncipe azul”. Al menos, éste es el apodo que recibió de la prensa de Tailandia cuando visitó este país en 2006. Educado en Oxford, será el Jefe de Estado más joven del mundo.

La reverencia por el Rey está muy arraigada en Bután; quizá por eso, muchos butaneses lamentaron la llegada de la democracia, pensando que un rey sabio y bueno siempre sería mejor. Irónicamente, se impuso el crierio reformista de Jigme Singye, padre del Rey, que predicó con el ejemplo, invirtiendo en escuelas y caminos en lugar de palacios y cuentas bancarias personales. Su hijo y sucesor fue el año pasado a Dungkhar para alentar a los aldeanos a votar.

Este pequeño país es un museo vivo donde escasean los turistas y aún no funcionan los teléfonos móviles. El reino himalayo, que es también la democracia más joven del mundo. Desde hace unos meses está haciendo un esfuerzo para incorporar el sistema parlamentario tras siglos de autoritarismo. Antes de acudir a las urnas, por primera vez en la historia, el pasado mes de marzo, hubo ensayos generales para que los butaneses aprendieran a votar. La revuelta popular contra el rey de Nepal, Gyanendra, en abril de 2006 –que culminó con su derrocamiento- hizo que Jigme Singye decidiera ceder a su hijo los trabajos de modernización de uno de los países más aislados del mundo.

Darío Silva-D’Andrea