Martes 26/09/2017. Actualizado 01:00h

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Mónaco

En el palco presidencial

El príncipe de Mónaco felicitó a Cristiano Ronaldo por la Eurocopa

Estuvo presente en el Stade de France de París y siguió muy atento la final con unos prismáticos

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Alberto II de Mónaco estuvo presente en la final de la Eurocopa del pasado domingo en el Stade de France de París. El príncipe vio con mucho detalle el partido entre las selecciones de Francia y Portugal.


Alberto II de Mónaco en el Stade de France. Alberto II de Mónaco en el Stade de France.

selecciones de Francia y Portugal.

Este campo, el más grande de Francia, posee un aforo de 80.000 espectadores aproximadamente y guarda más de mil butacas reservadas para las grandes personalidades del mundo, ya sean del fútbol, la política,  o pertenecientes a casas reales. François Hollande, Mick Jagger y sus hijos, James y Lucas, asistieron a la cita, entre otros.

En ese palco se encontraba Alberto II, muy atento a cada una de las jugadas que se iban desarrollando durante los 120 minutos que terminó durando el encuentro.

Tan interesado estaba en seguir muy de cerca todo lo que iba ocurriendo sobre el terreno de juego que incluso se llevó unos prismáticos que usó cada vez que quería ver algún detalle de lo que estaba ocurriendo.

Si algo no se esperaba nadie en la tarde del domingo era la lesión de la estrella portuguesa Cristiano Ronaldo. El referente del combinado portugués había liderado a su selección hasta la final erigiéndose como el líder del equipo de Fernando Santos.

El Príncipe no dudó en felicitarle cuando subía como podía a recoger el ansiado trofeo que les acreditaba como los mejores de Europa.

A pesar de no comenzar de la mejor manera la competición, con dos partidos sin ver portería, el luso ha terminado siendo de los mejores del torneo. Sin embargo, cuando corría el minuto 2 de la primera parte y aún no había tenido lugar siquiera la primera ocasión, Ronaldo cayó lesionado debido a una dura entrada del francés Dimitri Payet.

Tras  varios intentos de recuperación, terminó encaminándose al banquillo siendo sustituido, mientras se secaba las lágrimas de rabia que le provocaba la lesión.


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