Lunes 05/12/2016. Actualizado 01:00h

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Mónaco

Alberto II asiste a una plegaria ecuménica por el calentamiento global

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El príncipe Alberto II asistió en la Iglesia de Santa Devota, patrona del Principado, a una plegaria ecuménica donde varias confesiones cristianas rezaron para que la humanidad tome conciencia ante el calentamiento terrestre y actúe en consecuencia.

El Príncipe se ha preocupado siempre por la conservación de la naturaleza. No en vano la fundación que lleva su nombre trabaja activamente de la salvaguarda de bosques, búsqueda de nuevas fuentes bioenergéticas o preservación de especies marinas en peligro de extinción, entre otras labores.

Esa sensibilidad monegasca por la defensa de la naturaleza, tiene su más relevante precedente en el príncipe Alberto I, conocido como “el Príncipe Navegante”, uno de los fundadores de la moderna oceanografía. Su bisnieto Alberto II ha heredado la pasión de su predecesor.

En el marco de la conferencia de la ONU en el Forum Grimaldi, tuvo lugar el pasado viernes, 22 de febrero, en la Iglesia de Santa Devota, mártir y patrona de Mónaco, una velada de oración ecuménica para rezar por nuestro planeta y concretamente para pedir que la humanidad tome conciencia ante los cambios ambientales que nos amenazan y especialmente para que el calentamiento climático terrestre no se convierta en un problema sin solución.

Las comunidades cristianas de Mónaco, muy sensibles a esta realidad, se reunieron en la iglesia. Estuvieron presentes monseñor Bernard Barsi, arzobispo de Mónaco; el padre Trailles, delegado de la Santa Sede en el Forum; el pastor Didier Meyer, de la Iglesia Reformada; el pastor Gaston Claudel, y los sacerdotes católicos del principado dirigieron la plegaria. El padre René Giuliano manifestó que ésta es una contribución más para una toma de conciencia a la que todos estamos invitados. Estaba presente el príncipe Alberto II de Mónaco, así como Robert Calcagno, consejero del Gobierno, y varios participantes en el congreso, ministros de Ecología o Medio Ambiente que representan a sus países en este Programa de las Naciones Unidas sobre el Entorno natural.

Las iglesias cristianas están muy concienciadas ante el deterioro de la Tierra y quieren apoyar con su oración la labor de científicos y políticos. El papa Benedicto XVI declaró el viernes pasado ante el consejo pontificio “Justicia y Paz” que no sólo es necesaria la oración sino también el cambio de comportamientos para lograr una humanidad más saludable.