Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Luxemburgo

Rebajar los poderes del Gran Duque Enrique I de Luxemburgo no garantiza la legislación de la eutanasia

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Dado que Enrique I de Luxemburgo ha dejado claro que por "razones de conciencia" nunca sancionará una ley que apruebe la eutanasia, el Ejecutivo decidió el martes reformar la Constitución para que ya no disponga del poder exclusivo de promulgar una ley. El Gobierno "tiene ahora que decidir si primero adaptará la Constitución o si primero se votará el proyecto de ley" para legalizar la eutanasia, explicó el politólogo Philippe Poirier, de la Universidad de Luxemburgo, que también señaló que es improbable que el Gobierno consiga aprobar la adaptación constitucional antes del 31 de diciembre, fecha en la que debe ser adoptado el proyecto de ley para legalizar esta práctica.

La decisión del Gobierno luxemburgués de modificar la Constitución para rebajar los poderes del Gran Duque no garantiza la adopción del proyecto de ley para despenalizar la eutanasia, debido a la complejidad legal del asunto. El proyecto de ley debe ser adoptado antes del 31 de diciembre, pero es improbable que el Gobierno consiga aprobar la adaptación de la Constitución antes de este plazo y tampoco es seguro que el texto sea aprobado en segunda lectura en la Cámara, señaló el politólogo Philippe Poirier, de la Universidad de Luxemburgo. Actualmente, la Constitución impone que la firma del Gran Duque es obligatoria para que una ley sea promulgada. Dado que Enrique I de Luxemburgo ha dejado claro que por "razones de conciencia" nunca sancionará una ley que apruebe la eutanasia, el Ejecutivo decidió el martes reformar la Constitución para que ya no disponga del poder exclusivo de promulgar una ley. El primer ministro, Jean-Claude Juncker, anunció el martes que para "evitar una crisis institucional" el país reducirá las prerrogativas del Gran Duque. Sin embargo, el Gobierno "tiene ahora que decidir si primero adaptará la Constitución o si primero se votará el proyecto de ley", explicó Poirier. En caso de que se decida en primer lugar modificar la Constitución, "veo muy difícil que en menos de dos semanas y media, antes de las vacaciones, se consiga aprobar un cambio constitucional concreto", juzgó Poirier. En caso de que primero se celebrara la votación del proyecto y de que fuera aprobado, "la ley permanecerá en suspensión hasta que se concluya la reforma de la Constitución para que pueda ser promulgada", añadió.