Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Luxemburgo

La boda en Bélgica de una bisnieta del Emperador Carlos de Austria reúne a archiduques y príncipes de toda Europa

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La hermosa ciudad belga de Mechelen (Malinas) fue el sábado testigo de una boda imperial, cuando el cardenal Daneels, Primado de Bélgica, convirtió en marido y mujer a la Archiduquesa María Cristina de Austria y al conde Rodolfo de Limbourg-Stirum. Acudieron, entre otros, la reina Fabiola de Bélgica, Astrid de Bélgica y su esposo Lorenzo, Guillermo y Sybila de Luxemburgo, Margarita de Rumania y Radu Duda, los príncipes Alejandro y Catalina de Serbia y un numeroso grupo de archiduques, archiduquesas, príncipes y princesas, todos ellos emparentados con la novia.

 

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La novia, nacida en Bruselas el 31 de julio de 1983, es la mayor de cinco hermanos -los archiduques Imre, Christoph, Alexander y Gabriella de Austria-, nieta del archiduque Carlos Luis de Austria y de la princesa Yolanda de Ligne, y bisnieta, por parte de su padre, de los emperadores Carlos y Zita. Como hija de la princesa Marie-Astrid, la Archiduquesa es nieta del Gran Duque Juan de Luxemburgo, y bisnieta del rey Leopoldo III de Bélgica. La princesa Marie-Astrid, una de las más bellas princesas de Europa durante los años 70 y 80, sonó como perfecta consorte del Príncipe de Gales, y legó a su hija mayor su belleza, su elegancia y su sonrisa.

El novio, Rodolfo de Limbourg-Stirum, nacido en Uccle, Bélgica, el 20 de marzo de 1979, es hijo del conde Christian de Limbourg-Stirum y de la condesa Colienne d’Oultremont, y nieto del conde Thierry de Limbourg-Stirum y de la princesa María Inmaculada de Croÿ. El Conde es co-fundador, junto a Simon de Merode, de la organización católica de laicos denominada “Super Day”, dependiente de la Société de Saint-Vincent de Paul, dedicada desde 2004 a ayudar en Bélgica a niños pobres, disminuidos u hospitalizados.

Entre los invitados se encontraban la reina Fabiola de Bélgica, tía abuela de la novia, a quien acompañó el príncipe Felipe de Bélgica; Astrid de Bélgica y su esposo Lorenzo, y un numeroso grupo de archiduques, archiduquesas, príncipes y princesas, todos ellos emparentados con la novia. También asistieron Guillermo y Sybila de Luxemburgo, Margarita de Rumanía y Radu Duda o los príncipes Alejandro y Catalina de Serbia. El Jefe de la Casa Imperial y Real de Austria, el Archiduque Otto, no pudo asistir, así como su hijo, el Archiduque Karl.

En cuanto a los detalles, el vestido de la novia fue diseñado por la casa de moda de Yves Dooms en Bruselas, y se caracterizó por un encaje que una vez le perteneció a la emperatriz francesa Eugenia, española de origen y esposa de Napoléon III. La tiara que usó pertenece a la Casa Gran Ducal de Luxemburgo.  Darío Silva D’Andrea y Rafael Cruz