Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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La voz del lector

Cuba y España

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Cuba y Puerto Rico dejaron de ser pueblos hermanos cuando Cuba siguió el camino de la traición prestándose al “juego norteamericano” que desembocó en la Guerra de 1898.

Cuba y Puerto Rico dejaron de ser pueblos hermanos cuando Cuba siguió el camino de la traición prestándose al “juego norteamericano” que desembocó en la Guerra de 1898. Cuba no supo pelear, sólo sirvió a los intereses del Norte, y cuando perdió siguió la invasión y colonización cubana bajo una república sujeta a la Enmienda Platt que ubicaba la soberanía cubana en el Congreso Norteamericano. No es diferente hoy con el exilio. La colonia cubana en Puerto Rico defiende los intereses norteamericanos sobre los puertorriqueños además de haber sido solidaria con la buena cantidad de cubanos exiliados envueltos en robos y fraudes durante los recientes gobiernos coloniales locales, particularmente el de Pedro Rosselló. En Puerto Rico no se peleó contra España ni teníamos porque hacerlo, como sugiere creer el señor Eustaquio López Alonso era nuestro deber. No lo era ni lo es. Todo lo contrario. Éramos y somos españoles. Nosotros participamos contra los mambís en Cuba y, localmente, no nos prestamos a los intereses norteamericanos que incitaban a la rebelión. Los dos casos conocidos, Lares y Yauco, terminaron de inmediato. Carecieron de traidores locales que los alimentaran. Falta mucho por entender de lo que sucediera en Cuba pues parece que la traición no fue sólo por parte de determinados criollos sino que participaron peninsulares en Cuba y en la Península. Pero, repito: no somos de un pájaro las dos alas. Nunca hemos volados juntos ni con un sólo corazón porque, el nuestro, ¡es español!