Jueves 23/10/2014. Actualizado 01:07h

Holanda

El pasado de Mabel Wisse Smit continua muy presente a pesar de su extraordinaria labor en foros y organismos internacionales

"Cada día a su lado es una nueva sorpresa. Ella es la persona que más ha impactado en mi vida". Así, directo y romántico, definió el príncipe Johan Friso de Holanda a Mabel Wisse Smit, su esposa, la misma que hora acude todos los días a la clínica donde él pelea por su vida.

La imagen de Mabel (princesa Mabel de Orange-Nassau), con lentes negros, abrazada a algún miembro de la familia real entrando en la Clínica Universitaria de Innsbruck, da la vuelta al mundo.

Lo mismo sucedió en 2002, cuando se la vio acompañando a la reina Beatriz en los funerales de su esposo, el príncipe Claus. Para entonces, la misteriosa rubia era una figura habitual en la familia real, pero pocos sabían realmente quién era hasta que se anunció su compromiso con el príncipe Friso.

Intima amiga de Laurentien Brinkhorst (esposa del príncipe Constantino), Mabel Wisse Smit mantenía una magnífica relación con la princesa Máxima y todos los miembros de la Familia Real. Especialmente, desde que, hace una año (su padre murió ahogado mientras patinaba), su padrastro, Peter Wisse Smit, un alto funcionario del RaboBank, falleciera el pasado año.

Se desempeñaba entonces como es directora del Open Society Institute, en Bruselas, la ciudad donde residía y, también, prestigiosa conferenciante. Con frecuencia, participaba en debates políticos sobre Europa Oriental y pertenecía a asociaciones como Press Now y War Child.

Pero llegar al matrimonio no fue fácil para Friso (segundo hijo de la reina Beatriz) y Mabel, y todo por no haber sido del todo claros y directos con el Gobierno holandés, originándose el escándalo que fuera conocido como "Mabelgate".

El gobierno holandés se sintió burlado al enterarse que el pasado de la rubia enamorada no era del todo "limpio" y que había mantenido, bastantes años atrás, una relación sentimental con Klaas Bruinsmaa, un mafioso personaje asesinado a balazos en puerta del Hotel Ritz de Ámsterdam, el 27 de junio de 1991, en un ajuste de cuentas. Se lo conocía como "el padrino del crímen".

El 30 de junio de 2003, la reina Beatriz anunció el compromiso de Friso con Mabel. Poco después, el gobierno del primer ministro Jan Peter Balkenende descubría el pasado turbio de Mabel, y la Casa Real, de nuevo, protagonizaba un escándalo.

En un principio Mabel sólo reconoció haber conocido a Bruinsma superficialmente, diciendo que sólo se vieron en clubes de yates. Pero después de un programa de televisión (en el que habló un antiguo guardaespaldas del mafioso) reconoció que había pasado algunas noches en el yate de Bruinsma. No obstante, siguió negando que había tenía una relación amorosa con él.

Poco a poco se fue descubriendo que Mabel, a quien la reina Beatriz había definido públicamente como "una mujer inteligente y encantadora" y "gentil y talentosa", tenía un pasado que no era fácil obviar.

Se supo que fue novia de Mohammed Sacirbey, el ex ministro bosnio de Relaciones Exteriores en tiempos de guerra, quien estuvo preso en Estados Unidos por malversación de fondos recibidos para la ayuda de su país. Se estima que logró desviar 2,5 millones de dólares.

Después, saltó en la investigación el nombre de Bruismaa. El servicio de inteligencia holandés, a petición de Mabel, emitió una declaración en la que se decía: "Cuando la señorita Wisse Smit supo qué tipo de actividades desarrollaba Klaas Bruinsma, decidió cortar cualquier tipo de contacto con él. En cualquier caso, entre ellos nunca hubo una relación comercial o íntima".

Y de ahí, el escándalo. Al poco tiempo, uno de los ex guardaespaldas del narcotraficante, el chileno Charlie da Silva, declaró en televisión que Mabel era la amiga íntima de su jefe: "Hasta el último día de su vida, Klaas Bruinsma - (conocido como 'El Alto') estuvo loco por ella. Mabel fue la mujer más interesante que conoció en su vida. La verdad es que Mabel sabía perfectamente quién era 'El Alto'".

Otros conocidos de Bruinsma y su amiga de aquellos tiempos desmienten la versión del chileno y apoyan la de Mabel, quien reconoció incluso haber dormido en el yate del narcotraficante, pero siempre "en compañía de otras personas".

Ya era tarde, y las defensas no fueron suficientes. El diputado socialista Harry van Bommel definió públicamente a Mabel como "la novia del delicuente" que no era apta para casarse con un miembro de la Casa Real.

El 10 de octubre de 2003, el primer ministro declaró: "El Gobierno ha tomado la decisión debido a que, lamentablemente, hemos constatado que la información sobre el pasado de la señorita Wisse Smit, que nos fue proporcionada en junio, es incompleta y falsa".

Balkenende anunció que no iba a apoyar el matrimonio. Siguiendo la ley holandesa, los miembros de la Casa Real que aspiren a ocupar el trono deben recibir permiso del Gobierno y del Parlamento para casarse, puesto que el Ejecutivo es responsable de sus acciones.

Al no estar dispuesto Balkenende a apoyar la unión de un príncipe y la novia de un narcotraficante, el príncipe Friso optó por no pedir permiso al gobierno para casarse y renunciar a sus derechos al trono.

La pareja explica en una carta que las relaciones "habidas hace más de diez años" entre Smit y un presunto traficante de drogas, no fueron vistas como "un obstáculo para los contactos con la Familia Real ni para la obtención del consentimiento parlamentario a su matrimonio porque Mabel nunca estuvo implicada en las actividades criminales de Bruinsma, ni mantuvo una relación amorosa con él".

Tan oscuro como su pasado, es el futuro de la princesa Mabel, que se casó finalmente en abril de 2004 con el príncipe que renunció a todo por ella. Durante los últimos ocho años, Mabel dio a luz dos niñas -Luana (6 años) y Zaira (5)- y logró mantener intacto el cariño de toda la familia real holandesa, y especialmente de su suegra, la reina.

Lo hizo gracias a su intachable currículum profesional y la forma en que se desempeña al frente de grandes foros y organismos internacionales. Mabel habla fluidamente inglés, francés y español, y entiende lenguas eslavas. Trabajó en la secretaría de la ONU, en Nueva York, en la petrolera holandesa Shell, en Malasia, y en un banco también holandés, en Barcelona.

En 1994 fundó el Consejo Europeo de Acción por la Paz en los Balcanes y se vinculó con Muhamed Sacirbey, embajador de Bosnia en la ONU y anteriormente, ministro de asuntos extranjeros de su país. Poco después, Mabel decidió regresar a Europa y se estableció en Bruselas, donde trabajó para el Instituto de la Sociedad Abierta, creado por el magnate húngaro George Soros y que promueve la democracia. Tan importante trabajo es pocas veces divulgado (ni siquiera la página oficial de la Casa Real habla de Mabel).

Hoy, mientras Johan Friso se debate entre la vida y la muerte, Mabel van Orange sigue visitándolo a las horas establecidas por el centro médico. En el breve instante que le permiten permanecer al lado de su "príncipe azul", le habla, le toma la mano, recuerda el día en que él la convirtió en princesa, y sueña con el momento en que sus dos hijas vuelvan a recibir el abrazo del padre.

Darío Silva D'Andrea

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