Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:00h

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Holanda

La reina Beatriz inaugura la exposición “Amsterdam y los Orange”

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La muestra inaugurada por la soberana holandesa muestra los lazos históricos entre la ciudad de Ámsterdam y la Casa de Orange a lo largo de los siglos.

Los habitantes de Ámsterdam han tenido siempre lazos estrechos con la Casa Real Holandesa. Desde la coronación en 1898 de la reina Guillermina, en que la afinidad por la Familia Real llegó a cotas enormes, hasta el matrimonio celebrado en 1966 entre la entonces princesa Beatriz y Claus von Amsberg, que levantó protestas y algaradas callejeras, las relaciones han pasado por diversos avatares. En la exposición, que incluye fotos, películas de archivo y objetos como el rico trono usado por los reyes Guillermo II, Guillermo III y Guillermina, se puede ver lo sucedido cuando en 1578 Amsterdam se unió al levantamiento contra España organizado por Guillermo I de Orange, llamado “el Silencioso”, que llevaría, tras la Guerra de los Ocho Años a la independencia del estado holandés. O el matrimonio en 2002 del príncipe heredero Willem-Alexander con la argentina Máxima Zorreguieta y su famoso beso en el balcón del Palacio Real de la Plaza Dam.

No es costumbre que los monarcas holandeses se casen en Ámsterdam. La primera en hacerlo fue la reina Beatriz. En el siglo XIX los matrimonios de los reyes holandeses tuvieron lugar en el lugar de nacimiento de la novia. Las reinas Guillermina y Juliana casaron en La Haya, donde vivían. Sin embargo, la investidura de cada uno de los monarcas holandeses ha tenido lugar en la Iglesia Nieuwe Kerk de Ámsterdam: Guillermo I en 1814, Guillermo II en 1840, Guillermo III en 1849, Guillermina en 1898, Juliana en 1948 y Beatriz en 1980. Otros acontecimientos regios que tuvieron a Ámsterdam como escenario fueron: la entrada en 1901 de la reina Guillermina y el príncipe Enrique tras su boda en La Haya, la celebración en 1923 de las bodas de plata de Guillermina como reina, la conmemoración en 1929 del 50 aniversario de la reina madre Emma como ciudadana holandesa, la entrada en 1937 de la princesa Juliana y el príncipe Bernardo tras su boda en La Haya, el cuarenta aniversario de la investidura de Guillermina en 1938, la concesión que en 1947 hizo la reina Guillermina a Ámsterdam de la divisa “Valiente, Resoluta, Caritativa”, las bodas de plata en 1962 de la reina Juliana y el príncipe Bernardo, el citado matrimonio en 1966 y las bodas de plata en 1991 de la reina Beatriz y Claus von Amsberg o el sesenta cumpleaños de la reina Beatriz en 1998.

La actual dinastía reinante, los Orange-Nassau, desciende de Guillermo I de Orange. El nombre procede del matrimonio entre el alemán Enrique III de Nassau-Breda y la borgoñona Claudia de Châlon-Orange. Su hijo René de Châlon adoptó el nuevo nombre del linaje, Orange-Nassau. Guillermo I, estatúder de Holanda, fue su sobrino y sucesor.

El naranja de los Orange, que simboliza el orgullo de ser holandés, es el color de la Familia Real, aunque no aparece en la bandera holandesa. La predilección de los ciudadanos de ese país por el naranja se origina precisamente en la fidelidad a la Casa de Orange. El mayor despliegue del color nacional se produce en el Koninginnedag, es decir el Día de la Reina, el 30 de abril, cuando nació la anterior soberana, Juliana.

Amadeo-Martín Rey y Cabieses