Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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España

El fiscal sustituye la prisión por una multa de 5.400 euros a los acusados de quemar fotos de los Reyes

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La Fiscalía ha sustituido su petición de un año y tres meses de prisión por una multa de 5.400 euros para cada uno de los dos acusados de quemar una foto de los Reyes en Girona, a los que ayer se les repetió el juicio porque el magistrado que les juzgó en noviembre denegó la presencia de un traductor catalán.

La Audiencia Nacional volvió ayer a celebrar el juicio a Jaume Roura y Enric Stern después de que la Sala de lo Penal anulara y ordenara repetir el que presidió el juez Central de lo Penal José María Vázquez Honrubia, ya que con su negativa a que hubiera un intérprete catalán, a juicio de la sala, produjo una "vulneración" de las garantías del derecho de defensa.

Esta vez, había por tanto un traductor catalán y los dos acusados hicieron uso de su turno de última palabra, lo que no les permitió entonces Vázquez Honrubia por expresarse en su idioma, y lo han utilizado para reafirmarse en su "repulsa" a la monarquía, que han calificado de "símbolo anacrónico y antidemocrático", recalcó Stern. Roura aprovechó su intervención final para cuestionar a la Audiencia Nacional, que ha descrito como un tribunal de "excepción", heredero del tribunal franquista de Orden Público, constituido para "castigar a la disidencia política".

Durante el juicio de ayer, los dos han vuelto a reconocer su participación en la quema de una foto de los Reyes en protesta por la visita del monarca a Girona el 13 de septiembre de 2007 para inaugurar el Parque Científico y Tecnológico de la ciudad, una acción que cometieron, según ha explicado Roura al juez, en el marco de toda una "campaña" de protestas "políticas" organizada por la izquierda independentista. Enric Stern ha justificado que llevaban la cara cubierta porque "no querían cobrar protagonismo" y ha insistido en que el objetivo de quemar la fotografía era "rechazar" la monarquía, y no burlarse de ella.

Los tres testigos, todos agentes de los Mossos de Esquadra, han centrado su declaración en la identificación de los dos jóvenes, a Roura lo hicieron porque en un momento de la protesta se quitó el pañuelo que le tapaba la cara, y a Stern por "las comparativas de imágenes" con otras manifestaciones en las que llevaba la misma camiseta y zapatillas. Sobre la identificación de Roura, su abogado ha preguntado a uno de los mossos cómo se le ha podido reconocer si no tiene antecedentes penales, a lo que le ha respondido que estaba implicado en una falta de lesiones a un concejal del PP de Banyoles y que Girona es una ciudad pequeña "y nos conocemos todos".

Al contrario de lo que hizo Vázquez Honrubia, que dictó la sentencia nada más terminar la vista -les condenó al pago de una multa a cada uno de ellos a 2.700 euros por un delito de injurias graves a la Corona-, el juez de vigilancia penitenciaria José Luis de Castro, que es quien les ha juzgado de nuevo, emitirá su fallo el martes o miércoles, según ha confirmado.

En su alegato final, el fiscal Ignacio Gordillo ha mantenido su posición de que lo que se estaba sentando en el banquillo no eran "las ideas ni los actos políticos", sino un delito de injurias graves a la Corona por el "menosprecio absoluto" y el "vilipendio" a los Reyes, y ellos sabían que estaban cometiendo una acción ilícita porque lo hicieron con el rostro tapado.

Ha establecido la diferencia que existe entre el "desprecio" a unas personas, en este caso los Reyes, y ejercer el derecho a la libertad de expresión, y lo ha hecho aludiendo a la camiseta que llevaba Stern, con la frase "Yo també cremu la corona espanyola" ("yo también quemo la corona española"), mientras que en la de Roura se leía el lema "Libertat Franki" (Libertad Franki). Recordaba así a Francesc Argemí, que estuvo 44 días encarcelado por descolgar una bandera española del Ayuntamiento de Tarrasa.

El abogado de los independentistas catalanes ha pedido la absolución de ambos porque considera que "difícilmente" se puede hablar de un delito de injurias cuando los injuriados, en este caso los Reyes, no han declarado sentirse ofendidos. Ha subrayado que debe prevalecer por encima de todo el derecho a la libertad de expresión "y por delante del resto de los derechos", salvo el de orden público.