Jueves 21/09/2017. Actualizado 01:00h

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España

La semana de los cambios

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La Casa de Su Majestad el Rey vive momentos de difíciles. Cambios de personas. La dimisión de Juan González-Cebrian (en la imagen) y la salida de Jordi Gutierrez, a la sazón Director y Director adjunto del Departamento de Relaciones con los Medios de Comunicación de La Zarzuela, han dejado el departamento en barbecho. Esta semana, desde los medios de comunicación, siempre muy respetuosos con la Casa, se han señalado distintas causas y motivos de los ceses, dimisiones o como se les quiera llamar; pero pocos han señalado al futuro para conocer lo que quizá debería ser esta sección en el futuro. Porque si los cambios de personas son importantes, mucho más necesarios son los de planteamiento. Estos son los retos.

 

FOTOGRAFÍA: IPAPRESS

No es bueno mirar atrás, pero hay situaciones que pueden dar pistas de lo que puede ocurrir y/o debería hacerse. Por ejemplo, no es de recibo que se envíe una carta al Coordinador General de Izquierda Unida manifestando que el Rey está dispuesto a mediar en el caso Haminatu Haidar cuando el Gobierno no quiere que el Rey intervenga. Y tampoco es admisible que, cuando Cayo Lara, receptor de la carta del Rey, la hace pública, desde la oficina de prensa de Zarzuela no se diga ni mu.

No puede ser bueno que la noticia del divorcio de la infanta doña Elena la hagan pública los abogados de las partes: de Jaime Marichalar y ella misma. Se trata de un miembro de la Familia Real y, si algo de ellos hay que decir, sea bueno o malo, debe decirse desde palacio, es decir, lo dice el Rey. Tampoco puede ser bueno que se transmitan informaciones relevantes desde la Casa que no pasan por su oficina de prensa, por mucho que las filtre una persona autorizada. La estrategia de comunicación es tan importante como la comunicación misma. Y debe haber una voz unificada que las de a conocer a todos a la vez.

Está claro que no se trata de personas sino de futuro. Quizá por eso las cosas deben cambiar. Los últimos meses han adolecido de filtraciones excesivas, y también de errores. Es obvio que han cambiado muchas cosas en las últimas dècadas y la información cada vez es más rápida y utiliza canales diferentes. No puede cada miembro de la Familia Real seguir por libre. No por lo menos mientras siga existiendo un equipo unificado del que dependen y al que pagamos. Lo contrario sería seguir en el despropósito. Esta semana puede ser decisiva.

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