Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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España

El protocolario doble saludo de la princesa Letizia al Papa

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La princesa Letizia hizo gala de un exquisito cumplimiento del protocolo estipulado durante la recepción del Santo Padre, celebrada tras la ceremonia de inicio de Pontificado en Roma. Tanto al saludo como al despedirse, la esposa del príncipe Felipe no sólo le besó el anillo del pescador, si no que hizo una sencilla reverencia ante el Papa Francisco en ambas ocasiones.

De acuerdo con el protocolo estipulado, la princesa de Asturias vistió un correcto y elegante traje de chaqueta negro, con escote cerrado, manga larga y falda por la rodilla, y con la cabeza cubierta por una tradicional y discreta mantilla negra. No lució peineta como sí lo hizo durante la visita de Benedicto XVI a España con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

El príncipe, por su parte, ha elegido para presentarse ante el nuevo Papa el uniforme de gran gala del Ejército de Tierra engalanado con las condecoraciones más destacadas, como la de la Orden del Toisón de Oro. Este uniforme es el que equivale al frac y el que lució el día de su boda.

Aunque el Vaticano recomendó etiqueta flexible, ambos se han ceñido al vestuario tradicional en este tipo de actos en la Santa Sede, que marca para los hombres las opciones de frac, chaqué y traje oscuro, y para las mujeres Las señoras, vestido negro cerrado y velo.

Durante el besamanos, el príncipe fue el primero que intervino, muy sonriente, manteniendo una agradable conversación con el Santo Padre. A continuación, doña Letizia repitió los pasos de su marido, cruzando unas breves palabras con el Papa.

Aunque aún no se ha confirmado, los príncipes podrían haber cursado una invitación al Papa para que visite España próximamente. Por su parte, éste se habría interesado por la salud de don Juan Carlos, ausente por problemas de salud en el multitudinario acto.

Mariano Rajoy y su esposa cumplieron igualmente con el protocolo. Él asistió a la celebración de la misa y a la posterior audiencia con un sobrio frac, mientras que su esposa, Elvira, siguió el ejemplo de doña Letizia y lució el mismo atuendo que ella: traje de chaqueta negro y mantilla del mismo color.

El matrimonio presidencial saludó al Santo Padre a continuación de los príncipes de Asturias, del mismo modo que lo hicieron el presidente de Holanda y su esposa inmediatamente después de los herederos de la reina Beatriz, los príncipes Guillermo y Máxima.

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