Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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España

Los Príncipes de Asturias entregaron ayer el Premio Vocento a Enrique Figaredo y Daniel Barenboim

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El Heredero de la Corona tuvo en sus palabras un especial recuerdo para su abuelo, el Conde de Barcelona, al cumplirse ayer el decimoquinto aniversario de su muerte.

Don Felipe, acompañado por la Princesa de Asturias, entregó esos galardones, en su undécima edición, en un acto celebrado en el salón Goya de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, en el que Figaredo, que ha dedicado su vida a defender a los pobres y mutilados en Tailandia y Camboya, estuvo representado por su madre, Ana Alvargonzález.

El Heredero de la Corona, que con sus palabras puso fin a la ceremonia , tuvo un recuerdo muy especial para su abuelo, el Conde de Barcelona, al cumplirse ayer el decimoquinto aniversario de su muerte.

También se refirió don Felipe a que ejemplos como los que encarnan los premiados "nos estimulan para luchar contra la violencia, la injusticia, la pobreza, la desigualdad o la intolerancia" y nos hacen creer en que es posible "la construcción de un mundo cada vez más complejo, pero también más ávido de libertad, concordia y solidaridad" para combatir el peligro de deshumanización.

El Príncipe recordó que, desde 1985, el hoy prefecto apostólico de la región camboyana de Battambang, Enrique Figaredo, ha "abierto nuevas oportunidades a tantas vidas desgarradas por la crueldad, la miseria y el infortunio y ha conseguido que vuelva a ellos la sonrisa y la esperanza, como pudo comprobar la Reina en el viaje que realizó el pasado mes de febrero". Ana Alvargonzález, en nombre de su hijo, subrayóe en las palabras de agradecimiento que gracias a este premio se conocerán los retos que existen en grandes zonas de Asia y África, principalmente, y se difundirá la labor de muchos equipos en favor de los más necesitados.

Los elogios para Barenboim se centraron en su labor para lograr la paz y reconciliación entre palestinos e israelíes, por un método muy especial, la música. Dirige una orquesta en la que hay instrumentistas israelíes, palestinos, jordanos, sirios, libaneses o egipcios, que ya le hizo merecedor, hace casi seis años, junto a Edward Said (estadounidense de origen palestino), del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El pianista recordó que este año se cumple el 60 aniversario de la independencia de Israel, y aseguró que la única solución entre palestinos e israelíes es una alianza entre los pueblos. "No podemos escondernos detrás de las relaciones políticas, sino que cada uno debe hacer lo suyo porque se trata -señaló- un conflicto humano".