Martes 26/09/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

España

Nuevo protocolo para recibir a jefes de Estado

Gestos de complicidad del rey y Obama en su encuentro en Madrid

Charlaron continuamente, Felipe VI le enseñó el Palacio Real y se rió con el recuerdo del viaje del presidente de Estados Unidos a España cuando era joven

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Felipe VI ejerció como jefe del Estado un papel protagonista en la breve visita que el presidente de Estados Unidos hizo a España. El rey recibió a Barack Obama en su aterrizaje en la base de Torrejón de Ardoz y se reunió con él en el Palacio Real de Madrid.

Felipe VI recibe a Barack Obama en el Palacio Real de Madrid. Felipe VI recibe a Barack Obama en el Palacio Real de Madrid.

El asesinato de cinco policías en Dallas y las protestas contra el racismo y la violencia policial en otros puntos de Estados Unidos llevaron a Obama a modificar el programa de su visita a España: no hubo paseo por Sevilla ni almuerzo el lunes en el Palacio Real, sino tan sólo recepciones con el rey y Rajoy, encuentro con otros líderes políticos y paso por la base de Rota.

Pesa estos cambios, don Felipe siguió haciendo de “anfitrión” de Obama, al que el sábado por la noche esperaba al pie de la escalerilla del Air Force One para darle la bienvenida a España. Ya en ese breve encuentro se visualizó que la relación entre ambos jefes de Estado es algo más que cortés, ya que sus gestos y su constante conversación confirma lo que desde el Palacio de la Zarzuela y la Casa Blanca aseguran: que ambos mantienen una excelente relación personal.

De hecho, tal y como se contó en Monarquía Confidencial, las gestiones realizadas desde la Casa del Rey y por el propio monarca fueron clave para confirmar la visita de Obama, que se fue posponiendo debido a la situación política de España y que corría peligro de no realizarse debido a que el mandato del presidente termina con las elecciones estadounidenses en noviembre.

Gestos de confianza

Este viaje a España es la tercera ocasión en que se encuentran el rey de España y el presidente de los Estados Unidos. Ambos se conocieron en 2014, cuando Felipe VI viajó a Nueva York para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas, y coincidieron en la sede de la ONU.

Un año después, los reyes Felipe y Letizia realizar una visita oficial de varios días a Estados Unidos, que incluyó un encuentro en la Casa Blanca con Barack Obama y con su esposa Michelle, quien por su parte estuvo con la reina hace unos días en Madrid.

Este domingo 10 de julio, la sintonía personal entre Felipe VI y Obama se vio en distintos gestos durante la hora aproximada que duró la recepción en el Palacio Real de Madrid. Cuando el presidente de Estados Unidos entró en el Patio de la Armería -no en el Cadillac llamado “La Bestia”, sino en otro vehículo-, don Felipe le estaba esperando en el Zaguán de Embajadores bajo un tapiz con su escudo de armas, vestido con traje azul con rayas finas, camisa blanca y corbata azul y blanca.

El rey se acercó a tenderle la mano a Obama, que le correspondió mientras en un gesto de confianza le puso la otra mano en la espalda. En ese momento el mandatario estadounidense se giró y vio la Catedral de la Almudena, y ante sus comentarios, don Felipe le hizo algunas indicaciones acerca del templo.

Ambos jefes de Estado entraron en el Palacio flanqueados por los alabarderos de la Guardia Real que les rindieron honores. Después subieron los 72 escalones de la gran escalinata de palacio, también decorada con tapices con el escudo de Felipe VI y custodiada por más guardias reales.

El protocolo de Felipe VI

De esta forma, Felipe VI consolida el nuevo protocolo para recibir a otros jefes de Estado que estrenó en mayo de 2015, con la visita del presidente de la República de Italia, Sergio Matarella. El rey ha decidido darle mayor protagonismo al Palacio Real de Madrid, como ya demostró grabando su último mensaje de Navidad en el Salón del Trono.

Durante el camino hasta el Salón de Columnas, don Felipe estuvo continuamente hablando con Barack Obama, en un tono distendido en el que destacaban las sonrisas de ambos. En un gesto de cortesía que suele repetir, el rey dejó pasar a Obama al salón en primer lugar.

Cada jefe de Estado presentó al otro a las personas que le acompañaban: en el caso de España, aparte de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y de los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, destacó entre ellos la presencia de Jaime Alfonsín, jefe de la Casa del Rey.

El primero en tomar la palabra fue el rey, que sacó de la chaqueta del traje unos tarjetones con su discurso, mientras que Obama habló sin papeles. Intercalando inglés y español, Felipe VI dio las gracias al presidente de Estados Unidos por haber mantenido el viaje pese a los sucesos ocurridos en su país.

Don Felipe destacó los fuertes vínculos que unen a España con Estados Unidos, tanto a nivel institucional como también comercial y entre los propios ciudadanos de ambos países. Además, expresó su deseo de que en el futuro, ya como ex presidente, Barack Obama pueda visitar con más tranquilidad España junto con su familia.

Obama se acuerda de Juan Carlos I

Obama quiso decir unas palabras en español para luego pasar al inglés, en el que iba intercalando habitualmente un “his majesty” (“su majestad”). El presidente estadounidense recordó el viaje de mochilero que hizo de joven por España, con varias anécdotas que hicieron reir al rey, que apretaba visiblemente los labios para no soltar una carcajada.

El presidente recogió la invitación para volver a España en un futuro, y además tuvo un detalle con la institución monárquica: se acordó del rey emérito, Juan Carlos I, al que definió igual que a Felipe VI como “símbolo viviente de la nación”.

Después de esos breves discursos, ambos se estrecharon de nuevo la mano entre sonrisas y Obama volvió a dar una palmada en la espalda del rey mientras se marchaban de nuevo charlando por una puerta. Don Felipe hizo de “guía” del presidente de Estados Unidos por el Palacio Real, al que le enseñó el Salón del Trono, el comedor de gala -donde se habría celebrado el almuerzo previsto-, y la saleta Gasparini, entre otras estancias.

Antes de marcharse de vuelta a la Embajada de Estados Unidos, Barack Obama recibió un regalo de don Felipe: una edición de El Quijote traducida al inglés, con motivo del cuarto centenario de la muerte de Cervantes.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·