Miércoles 22/10/2014. Actualizado 01:00h

Bélgica

Ninguna casa real ha confirmado su asistencia a la entronización de Felipe de Brabante a menos de una semana de que se produzca

En siete días se producirá un nuevo cambio generacional en una de las grandes dinastías del antiguo continente. El 21 de julio, Alberto II, de casi 80 años, cederá el trono y la Jefatura del Estado belga a su hijo y primogénito Felipe de Brabante.

La monarquía de Bélgica seguirá de este modo los mismos pasos que la holandesa hace tan solo unos meses, pero con una diferencia: falta menos de una semana y aún no se sabe qué miembros de casas reales extranjeras asistirán a la entronización del que se convertirá en Felipe II de los belgas.

Esta falta de confirmación por parte de las dinastías europeas e internacionales, así como la falta de difusión de nuevos datos acerca del gran día de Bélgica por parte de su corte real, ha generado cierto estupor entre algunos de los grandes medios europeos encargados de cubrir este tipo de actos.

Ni desde España, ni desde ninguna de las grandes casas reales vecinas a la belga, se ha realizado por el momento ninguna declaración al respecto.

En esta línea, algunos expertos apuntan a Monarquía Confidencial que existe una gran posibilidad de que el cambio de trono se produzca en la intimidad de la familia real con la única asistencia externa de la alta cúpula gubernamental del país.

La situación de crisis económica que atraviesa el país, así como las pequeñas dimensiones de los distintos escenarios en los que tendrán lugar las distintas ceremonias de cese y toma de las riendas de la jefatura del Estado propician la austeridad como marca de identidad del cambio real.

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